domingo, 24 de mayo de 2009

Escultores imagineros de la Escuela Quiteña

Escultores Imagineros:

ESCULTURA SIGLO XVI
La devoción pública y privada requería imágenes. Para responder a esta necesidad se organizaron talleres. La escultura se trabajaba en madera, no solo por haber preferido ese material la escultura hispánica sino porque no había mármol y la piedra no resultaba adecuada para esculpir con finura. La madera era policromada de modo brillante, al estilo realista de Berruguete. Terminada la talla por el escultor, había artesanos que se encargaban de la pintura. Lo hacían por la técnica del estofado, que llegaron a manejar con gran dominio. Se comenzaba por dorar la estatua con oro laminado; luego se la bruñía, para abrillantar el oro, y se la pintaba; entonces, con una punta de metal, se rayaba para hacer aparecer el oro del fondo. Esas líneas finas de oro producían un efecto bellísimo y de especial riqueza. Y en el juego de esos trazos el espíritu americano lucía su gusto barroco.En las formas se comenzó por imitar las tallas españolas, sobre todo de Montañés, Cano y Pedro de Mena, y sus talleres; pero poco a poco se iba a ir cobrando personalidad, y los mismos motivos religiosos -los que los clientes encargaban- iban a ser animados por otro espíritu y a, tener otros rasgos en su representación de lo humano.Comenzaron a destacarse talladores e imagineros; pero en un primer momento no conocemos sus nombres. El arte era un hecho religioso, más que ejercicio de busca de gloria personal. Sin embargo, a juzgar por lo que se pagaba por las tallas y los plazos que los artistas pedían cosas ambas que han dejado huellas abundantes en los libros de cuentas de los conventos estos anónimos creadores tenían en alta estima su oficio.
Los primeros escultores que escribieron sus nombres en la historia de la escultura colonial quiteña, en pleno siglo XVI, fueron DIEGO DE ROBLES Y LUIS DE RIBERA, españoles los dos. Diego de Robles, habilísimo escultor, y Luis de Rivera, escultor, pintor y dorador, pusieron juntos taller. Una de sus obras más bellas fue la Virgen de Guápulo, que talló Robles y Rivera encarnó y estofó con capricho en primoroso vestido. La fama de esta talla originó pedidos de tallas iguales. Una idéntica hicieron los dos maestros para la parroquia de Oyacachi. Es la actual Virgen de El Quinche, que pintó así el cronista Rodríguez Docampo: "mediana, de color trigueño, de hermoso rostro y linda hechura, con su niño en brazos". Parece que también para el santuario del Cisne se pidió una estatua semejante. (La que nos queda, para admirar el arte de Robles, es la del Quinche: la de Guápulo se quemó en un incendio, por los años 1830 o 1835).Otra obra de Robles es el grupo del Bautismo de Cristo, del retablo de la iglesia de San Francisco. Obra de gran serenidad y justo ordenamiento, sobria, sin nada de los retorcimiento y dramatismo a que tan afecto sería el barroco. Robles hizo también retablos, que doró Rivera.Contemporáneo de estos escultores fue el franciscano quiteño FRANCISCO BENITEZ, que talló la preciosa sillería del coro de San Francisco y, con probabilidad, muchos de los santos de mediana talla que adornan la cúpula de San Francisco. Su arte, junto con ciertos rasgos un tanto primitivos, tiene segura expresividadEn general, la escultura quiteña del siglo XVI se caracterizó por cierta simplicidad no exenta de rigidez, y, en el caso de muchas pequeñas tallas, se advierten hasta tosquedades y vacilaciones. Cabe pensar que sus autores completaban aún su formación en talleres y obradores. De entre ellos y sus discípulos saldrían los maestros que iban a dar esplendor a la escultura quiteña de los dos siglos siguientes.Fuente: Hernán Rodríguez Castelo, "Panorama del Arte", Biblioteca Ecuatoriana de la Familia, No. 9, Ministerio de Educación y Cultura del Ecuador, Edit. Corporación Editora Nacional, Casa de la Cultura Ecuatoriana, Editorial El Conejo.


José Olmos-PAMPITE
Nació en la ciudad de Quito y fue uno de los más renombrados escultores del siglo XVIII.
Muchos investigadores e historiadores aseguran que fue discípulo de Caspicara, y se cita entre sus obras más notables el altar de la sala capitular de San Agustín, y el “Señor de la Agonía”, que existe en la parroquia San Roque, en Quito.

Los Cristos de Olmos -o Pampite- se distinguen fácilmente por su policromía de realismo exagerado. Son todos ellos ensangrentados y allagados; pero clásicos por su estilo personal, a pesar de sus defectos de forma.
El Cristo que está en la sacristía de San Francisco
Calvario del Carmen Antiguo
Elaboró algunos retablos y ayudó al padre Carlos en la ejecución de otros para la iglesia de la Compañía” (La Escultura en el Ecuador Durante los Siglos XVI, XVII y XVIII”, p. 167, José Gabriel Navarro).
A Pampite se le atribuyen varios crucifijos de estilización italiana, (Mario Monteforte.- Los Signos del Hombre, p. 111).

GASPAR ZANGURIMA

Gaspar Zangurima era ya pintor famoso cuando Bolívar llegó a Cuenca, en 1822. Zangurima le hizo un retrato y Bolívar le concedió, por decreto, pensión vitalicia -de treinta pesos mensuales-, y, para aprovechar del oficio del maestro, dispuso la creación de una Escuela de Artes y Oficios -para las "nobles artes de Pintura, Escultura, Arquitectura y de las mecánicas de carpintería, relojería, platería y herrería"-de la que Zangurima sería director.Zangurima talló principalmente Cristos crucificados.

JOSE MIGUEL VELEZ
Los Cristos de este escultor se caracterizan por sus suaves tonalidades y lo parco de las llagaduras, así como por su serena actitud.
José Miguel Vélez (1829) continuó la tradición cuencana de talla religiosa. También talló más que nada Cristos"Cristo agonizante" de José Miguel Vélez Maestros como Zangurima y Vélez hicieron escuela en Cuenca. En el taller de Vélez se formaron Antonio Castro, Ángel María Figueroa, Belisario Arce, Tomás Díaz, José Ve-lasco y Daniel Alvarado. Con Alvarado llegó esa tradición de imagineros casi hasta nuestros días.Fuente: Hernán Rodríguez Castelo, "Panorama del Arte", Biblioteca Ecuatoriana de la Familia, No. 9, Ministerio de Educación y Cultura del Ecuador, Edit. Corporación Editora Nacional, Casa de la Cultura Ecuatoriana, Editorial El Conejo.y Diego de Robles

Diego de Robles.

Nació en Toledo, pero desarrolló su carrera en Quito, ciudad que conserva las imágenes más notables de su trayectoria artística, impulsada a finales del siglo XVI.
Robles fue uno de los imagineros más populares de la Colonia y tuvo numerosos discípulos, indígenas y mestizos.
Entre sus tallas, destaca la imagen mariana que se conserva en el Santuario de la Virgen del Cisne, venerada por los habitantes del cantón de Loja y considerada milagrosa por sus devotos.
Otra imagen mariana atribuida a Robles ocupa un lugar venerable en la iglesia del Quinche, a las afueras de Quito.
Representa a Nuestra Señora de Guadalupe y está elaborada con tres piezas de madera de cedro.
También se atribuyen al escultor la talla de la Virgen de Guadalupe que ocupa el altar central de Guápulo, y la escultura que representa el bautismo de Cristo en el presbiterio de San Francisco.

Bibliografías:

http://www.enciclopediadelecuador.com/temasOpt.php?Ind=1651&Let=
http://www.edufuturo.com/educacion.php?c=1793
http://www.museos-ecuador.com/bce/html/general/biografia_36.htm
http://cvc.cervantes.es/actcult/ciudades/quito/fichas/robles.htm

4 comentarios:

  1. Hola soy Gael Castillo estudiante de ITESM CCM, en su libro del oficio plantea conflictos que me son muy importantes. Si usted fuera tan amable de darme una entrevista para que me sea aceptado un guión que denuncia este problema.
    gael833@hotmail.com, esta entre los finalistas su palabra puede ser la diferencia.

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  2. hola soy Harry Poter de Howarst su libro es un asco y son muy tontos
    poter899@gmail.com
    6 de diciembre de 2010 16:15

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  3. hola el que lea esto es puto
    rota234@gmail.com

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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